lunes, 8 de marzo de 2010
No quisiste ser atrapado por mi mirada, porque sabés, creo que de eso estás seguro,
que mirada te acusa.
Y mi indiferencia, mi propia indiferencia, te denuncia.
Me alegré con el alma de verte solo y huidizo.
Comprobé que tu presente es el de una de esas personas con pasado oscuro.
Presente de soledad y miseria.
Espero no equivocarme.
Miseria te deseo. Pobreza en tu alma.
Espero no haberme equivocado, pues miseria vi cuando te vi.
Escondiéndote de vos mismo, de lo que fuiste e hiciste.
Porque hoy lo sabemos los dos.
Sabés que lo sé, que lo tengo presente,
y hoy, eso espero, solo te queda la miseria.
domingo, 14 de febrero de 2010
Hoy es mejor...
Anoche tuve oportunidad como en tantas otras ocasiones, de presenciar una conversación casual acerca de aquel pasado de corazones solidarios y generaciones concienzudas. Anoche, escuché a una generación o dos atrás, pronunciando con orgullo y nostalgia palabras con las que decoraban un pasado de discusión política y ciudadanía… Anoche, ilustraban aquellos días con “pibes” de barrio jugando en las tranquilas calles de la ciudad, por aquel entonces, menos poblada e insegura.
Entonces, mientras escuchaba de esos días felices, me pregunté ¿Qué de nosotros? Y seguí escuchando. Me perdí de la conversación cada tanto en paseos mentales breves y sentimientos de tristeza y bronca. Pensé, que seguramente nos toca hacernos cargo de esta parte, de este hoy de inseguridad, violencia e individualismo. ¿Esto es lo que pretendían las palabras de mis mayores?
No somos nosotros los que gestamos esto, de ninguna manera. Esto es lo que recibimos, y lo recibimos de ellos, en tal caso.
Pero por supuesto que no quiero hablar de culpables, no es la idea. Sino más bien, intentar traducir en algunas palabras todo esto que sentí ayer y que hoy aún me genera preguntas, más bien interrogantes sin destinatario.
Me da algo de pereza ponerme a escribir hoy, porque es domingo, pero quiero aclarar un poco algunas ideas y qué mejor…
A veces creo que nuestros mayores, la generación de nuestros padres, aquella que levanta las banderas del orgullo por su juventud activa y pensante, olvida que el mensaje aquel puede sonar algo despectivo, desesperanzador. ¿Subestiman acaso nuestros esfuerzos por sobrevivir (que no es poco) en los vestigios de esta sociedad, y de sostener, al menos sostener muchos, muchísimos de nosotros, viva la idea de cambio? ¿La posibilidad de perseguir nuestros sueños?
Anoche se hacía referencia a la infancia de juego en la vereda y la juventud sana. Yo recordé mi infancia de departamento y conglomeraciones, pero sin vergüenza. Recordé mi infancia de libros y casa de amigas. Y también repasé con ventura nuestros objetivos actuales, ideas y sueños. Lo que hacemos y lo que no hacemos. Mi interés no por el vecino más próximo, como se pregona, ni por las charlas sentada en la vereda, sino por la humanidad y la paz mundial. Mi deseo de fraternidad, mi multiplicación del amor con palabras y con hechos. Mi y nuestro, de mucha gente que conozco, de mi generación, presente y pasado que nada tienen de injustos. O en tal caso, nada más injusto que otros pasados y que otros presentes.
Anoche, se habló de una época de tolerancia, en la que españoles convivían con italianos y turcos… Y se juntaban para edificar, y para almorzar. Y recordé que vivo en un país en que los prejuicios vienen de lejos, y donde no se soporta a nuestros hermanos de países vecinos. Donde se los critica, prejuzga y discrimina. Y pensé… ¿Acaso somos nosotros quienes no podemos vivir en paz? ¿Por qué si estas generaciones vivían en armonía con la diferencia, hoy integran las mayorías que excluyen pretendiendo un país patriotero y nefasto?
A ver si lo entienden de una vez… hoy por hoy, no se construyen las casas en grupos de amigos, porque hoy no hay lugar para hacerse la casita propia. Hoy la alquilamos, o la compramos con tanto esfuerzo como antes se apilaban los ladrillos. Y lo hacemos mientras repartimos nuestro tiempo trabajando, amando, compartiendo, aprendiendo…
Y también pensaba en todas las veces que me contestaron “eso es una utopía…” y en general encuentro esa respuesta, aunque no siempre, en esta misma generación…
Según el diccionario, utopía es el “plan, proyecto, doctrina o sistema halagüeño pero irrealizable”. Hasta hace poco tiempo, hasta había llegado a conformarme pensando una utopía según el decir de Galeano, nunca se llega pero sirve para caminar… para ir hacia allá, acercarnos lo que más podamos.” Y aunque esto sigue resultándome romántico, hoy me genera cierto enojo. No es acaso una forma de violencia simbólica esto de que lleguemos a tomar como natural que un mundo basado en la igualdad, el amor, la paz y el respeto es irrealizable?? Tan solo asumir que vale la pena levantar esa bandera pero siempre con la resignación de que nunca podrá consumarse? ¿Por qué? No es esa una forma de inventar un techo a nuestros ideales? ¿De limitar nuestras acciones a lo que a alguien se le ocurre que es lo posible? ¿Cuál es el límite de lo posible? ¿Quienes son los dueños de este límite sino cada uno de nosotros?
¿Todo tiempo por pasado fue mejor, o esta también es una forma de quitarnos la posibilidad de cambiar?
Asumo la responsabilidad de tener hoy 28 años. Ya no formo parte de los más jóvenes, pero tampoco de quienes ven las cosas “del otro lado”. Y asumo también la responsabilidad de mis palabras hacia las generaciones venideras. “NO TODO TIEMPO POR PASADO FUE MEJOR. MAÑANA ES MEJOR”… Y HOY TAMBIEN PUEDE SER MEJOR…
domingo, 29 de noviembre de 2009
Domingos de política
Pidió que los gobernantes dejen de hablar y se hagan cargo de la seguridad, “acá te matan y nadie hace nada…se habla de los derechos humanos y yo soy un luchador por los derechos humanos, pero la vida también es un derecho humano”.
“Los delincuentes están todos libres y yo tengo que vivir en un departamento encerrado entre rejas. Así va a terminar esto, los delincuentes afuera y nosotros, la gente que pagamos los impuestos y queremos vivir en paz, entre las rejas”, dijo el conductor de Showmatch.
También dijo que no se deben sacar de contexto las declaraciones de Susana Giménez."
Lamentable. Voy a dedicar un poco más de tiempo a esto, del ya dedicado. Pero no para cuestionar lo mismo, no esta vez.
Lo que hoy me pregunto es cuántos minutos más vamos a dedicar a debatir esto? Cuánto más vamos a estar echando la culpa a este y a aquel? Buscando chivos expiatorios para no hacernos definitivamente reponsables del pueblo que tenemos?
Me gustaría que de una puta vez podamos desplazar el debate, un poco nada más, el foco del debate. Que si Tinelli, que si Maradona? que si Susana, que si Mirta? Por favor... Me parece que el problema no es lo que piense un puñado de personas quienes fueren, sino todos nosotros. Qué hacemos cuando recibimos estos mensajes por la tele? Qué hacemos con la caja boba? (la caja es la boba?)
Qué tal si nos dignamos a vivir en un pueblo democrático y libre en el que cada uno piense lo que le plazca y lo exprese donde le plazca, pero con la diferencia de que todos podamos cuestionar lo que vemos y escuchamos, pensar lo que decimos, decidir lo que nos hace más libres y más dignos y cambiar de canal o apagar la tele cuando se nos canta?
Qué tal si pudiéramos dedicarnos a pensar sobre otras cuestiones, profundizar sobre la pobreza, tratar de que desaparezca el hambre que es el real problema y motor de la delincuencia?
Obvio que no mano dura, obvio que derechos humanos, obvio que cárceles que rehabiliten y no que castiguen y mucho menos que destruyan, obvio que los delincuentes no son "el enemigo". Obvio todo eso, para qué seguir discutiendo estos puntos de vista? Por qué no abrir otro tipos de debate que realmente sirvan a una posibilidad de cambio real?
viernes, 20 de noviembre de 2009
María
Así es que me doy cuenta que este no ha sido, definitivamente, un método apropiado para olvidarla.
Son las 5 am. Pronto Julián llorará hambriento, reclamándome. Y pensar que hace solo un par de meses, este momento era deseado. Era el preludio del encuentro.
Norberto duerme hasta las ocho. Aprovechábamos este tiempo para vernos. Primero en la habitación de los niños, y luego, ella me observaba en silencio como yo levantaba a Julián de su cuna y calmándolo iba acercándolo poco a poco hasta la teta. A María le encantaba también ese momento. Le gustaba ver cómo de a poquito, la descubría en una práctica casi sensual y apoyaba al bebé sobre ella. Luego caminábamos juntas hacia la cocina oscura y solitaria. Julián seguía mamando como si nada. Y ella, sentada a mi lado, comenzaba a acariciar mi rostro. Siempre, cada madrugada, el mismo ritual. Íbamos sabiendo que el momento se agotaba al tiempo que mi leche. La última gota en la boca de Julián anunciaba el tiempo era nuestro.
El primer día que ocurrió, recuerdo, ya pensaba mucho en ella, la miraba fijo infinidad de veces. Pero aun creía que todo era una locura. Sin saberlo, ella lo notaba, y también me deseaba. Aquel día la encontré en el dormitorio de Julián. Parecía esperarme. Me vio sin decir palabra, acercarme a él. Me acompañó a la cocina. Yo aun no imaginaba lo que seguiría, pero lo deseaba sin aceptarlo.
Ya en la cocina, cuando Julián terminaba su leche y quedaba abandonado en un sueño profundo, me tomó por la cintura y comenzó a besarme en los labios. Así, sin palabras.
Yo, asustada, horrorizada de mí misma, sorprendida por el placer que me arrebataba, la alejé de mi bruscamente y corrí llevando al niño hasta dejarlo en su cuna. No volví a la cocina esa madrugada. Me fui a mi cama, al lado de Norberto que dormía como si nada. No pude dormir. Y no imaginaba entonces, que las madrugadas siguientes, elegiría no dormir.
María me esperó sin decir nada. Nunca hablamos. Fue a buscarme cada noche y fue testigo de mi paulatina y muda aceptación.
Ya han pasado seis meses o un poco más de ese primer encuentro. Y hace dos, más precisamente, hace sesenta y dos días que María no está en casa. Fue también sin palabras. Norberto fue el elegido para hablar. No muy convencido pues María era eficaz en sus tareas, cuidaba bien a los niños, planchaba y mantenía la casa en orden. Pero insistí en argumentos ridículos. Norberto se cansó de escucharme decir que María era muy joven, que la notaba insegura en el manejo del más pequeño, que tenía miedo que no supiera desempeñarse frente a una emergencia. Seguramente una señora mayor, le decía, con experiencia, podría ser más adecuada, podría cuidar de los niños casi como una abuela, y además... Y además... Mientras argumentaba a favor de que María abandone nuestra casa, me la imaginaba recorriendo mi cuerpo con mis manos, y más quería apartarla de mi vida.
Finalmente, Norberto aceptó. Quizá para dejar de escuchar mis quejas.
Hoy, todavía no logro olvidarla. Hoy que son las 5 y ya unos cuantos minutos... Y enseguida deberé acudir al llamado de Julián. Hoy, sé que apartarla no fue el método más apropiado para olvidarla. Sigo deseándola, quizá más que antes.
Me pregunto si estará en otra casa, o si habrá vuelto a su pueblo en Corrientes, donde dijo alguna vez haber pasado hambre. Si estará pensando en mi. No logro ni un minuto del día dejar de pensarla. Obsesivamente, la invento una y mil veces en mis pensamientos. Dibujo su pelo, su sonrisa silenciosa, sus manos suaves. Sigo esperándola cada madrugada en la habitación del niño, como si fuera posible que aparezca mágicamente. Muchas veces me parece distinguir su figura en la oscuridad. María, pienso su nombre. Recuerdo nuevamente su boca, sus besos. Vuelvo a soñarla muy cerca, respirando agitada pero en completo silencio. Placer mudo, invisible. Me juzgo, me someto a duras penas luego de cada fantasía, de cada recuerdo, pero es inútil. María vuelve a mi mente cada vez, dominante, con su mirada fija en mi pecho. Y cuando su imagen logra aparecer tan vívida, sin darme cuenta comienzo a temblar y siento un cosquilleo que me recorre todo el cuerpo.
Ya es la hora. El niño espera. Casi puedo escuchar su llanto. Me levanto de la cama, sigilosa. No sé, dónde podría estar María, sigo pensando mientras me visto y dejo mi camisón al lado de Norberto, como si allí pudiera permanecer mi alma culpable y triste. Voy alejándome de la habitación, y de Norberto. Mientras atravieso la puerta, pienso si será posible encontrarla en la ciudad, o acaso en Corrientes. En ese momento, llena de temor e incertidumbre, escucho el primer llanto, tímido. Julián tiene hambre. Pero mis pechos ya no pueden ofrecerle nada. No a él. Mientras asomo al frío viento de la avenida pienso que seguramente la nueva nana con más experiencia, ella sí podrá calmarlo. Ella sí podrá explicarle que mamá, se ha ido. En busca de María.
martes, 29 de septiembre de 2009
“Cualquier similitud con la realidad...”
Lo que sé es que tiene que ver con mi íntima amiga Mab. Ya la conocerán. Pobre de ella que probablemente el día de hoy siga pensando que hay buenos y malos. Pobre de ella que ha quedado con una visión tan reducida de sí misma y de la realidad. Ella, la tímida, la intelectual, la víctima.
Ella, mi amiga.
Mab. Y otra vez, mi arrogancia.
domingo, 27 de septiembre de 2009
domingo, 20 de septiembre de 2009
Y mientras la abría reparé en el nombre. Y me acordé cuando Silvia me dijo: "Y mirá cómo se llama!"
Creo que eso, la metamorfosis, podría llegar a ser el rasgo que más me define. Raro no?
Porque de ser así, entonces no habría nada de distintivo en mí. Nada estable al menos...
Digo esto, y me acuerdo, no se por qué (bah, si, pura metonimia) cuando mi abuela me decía quemi cara era muy bulgar, y así explicaba el hecho de encontrar a tantas personas parecidas a mi...... jajajajaja...... y bueno, pobre abuela...... yo le contestaba "¡Ahh gracias eh abuela???" y ella no entendía por qué.... era un comentario absolutamente a lugar...!
y ya me olvidé qué era lo que venía diciendo. Releo.
Claro, claro que debe haber rasgos que me distingan. Y ese es uno, definitivamente. Estar constantemente "metamorfoseando" es un rasgo, mi rasgo. El alma en plena ebullición. A veces generando cambios violentos, otras veces más pacíficos, pero siempre cambiando.
Caos dentro de mi, buen caos. Bueno en el sentido de bueno, si, eso.
jueves, 30 de julio de 2009
domingo, 19 de julio de 2009
por si nah....
Todos los ojos confluyen rápidamente sobre el pobre degenerado que pese a sus enormes esfuerzos, no ha podido contener el maligno y pestilente estornudo.
Potenciales asesinos.
Potenciales víctimas.
T O D O S.
Alcoholengeldependientes. Barbijofashionistas.
Nos convidamos con alcohol unos a otros con solidaridad y una pizca recelo.
farmacéuticos que aprovechan - políticas sanitarias deficientes - paranoias - cuentos falaces - muertes ciertas - cerdos - nosotros - ellos - todos - hoy es esto y mañana aquello, en este circo de cemento y mugre hoy importa la gripe, ayer el dengue y antaño el secuestro que luego es moderno llamar "experess". Qué poca cosa.
Barbijos agotados. Mentes agotadas. Recursos agotados. Bolsillos agotados.
La gripe ha llegado, y no pa kedarse. Ya vendrán noticias mejores, y tiempos peores. Ya vendrán pestes más taquilleras, muertes más preocupantes. El hambre no es noticia. Nunca lo es, ni creo q lo sea. Fiebre amarilla. Gripe amarilla. Secuestro amarillo. Todo amarillo.
Estornudos fugaces y asesinos. Bacterias benditas que producen, que generan verdes billetes y amarillas noticias.
Gente que muere de verdad y que no importa.
Negra muerte amarilla.
domingo, 12 de julio de 2009
magos, magas, magias
viernes, 10 de julio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
jueves, 11 de junio de 2009
jueves, 4 de junio de 2009
lunes, 25 de mayo de 2009
Aun no cae una gota, sin embargo, se siente un frío húmedo que juega a ser llovizna inquieta que no moja.
Entre las finas varas del árbol que baila, los edificios asoman en partes turbulentas pormando un urbano y gris calidoscopio.
Si, en cualquier momento llueve.
domingo, 17 de mayo de 2009
viernes, 8 de mayo de 2009
una taza de flores
Qué lindo es el frio, que da ganas de estar abrazado, juntito asi...
sorbitos de calidez en un bar, viendo llover quizá tras el vidrio,
divisando lanas de colores en cuerpos que caminan rápido
lanas, paraguas, colores, fresco, calor adentro, camas abultadas, acolchado grueso...
qué lindo.... cómo acerca...!
hay quienes dicen que los días fríos son tristes, y hay otros que pensamos que en realidad los días no son tristes ni alegres, pero si las miradas...
hoy estoy en colores, hoy con ganas de un chocolate caliente y sorbitos de precencias tiernas,
hoy con ganas de flores brotando del café...
buenos fríos para todos! para los que lo disfrutan, y para los que no sobre todo, que este frío que comienza los abrace sin lastimar y les brote flores y primaveras del pecho otoñal!
y si, a veces colores, a veces flores, qué bueno
jueves, 23 de abril de 2009
miércoles, 8 de abril de 2009
viernes, 20 de marzo de 2009
Cada vez más difícil
de tenerte
de sentirte
bien cerca
quiero pensar que puedo no recordarte
pero se que es imposible
y dicen que con el tiempo si...
pero me es cada vez mas dificil
Quiero pensar que puedo sacarte de mi vida
eso quiero
pero vuelve y vuelve a mi tu recuerdo
ansio un nuevo encuentro
con rabia y deseo
minutos vacios
horas de espera
quiero aprender nuevamente a caminar sola
quiero poder contemplar días lluviosos asi sin mas, tras la ventana
pense que podia, pero ahora...
ahora que con bronca expulso una gris bocanada
se que falle, que me estoy fallando,
que me es cada vez mas dificil
(Me resulta cómico la manera que tienen las palabras de jugar a las escondidas.
Me resulta cómica y asquerosa la forma en que puedo hablar de mi costado más rechazado y compulsivo, vistiéndolo de rosa)
Este es el freno?
lunes, 16 de marzo de 2009
Museo Penitenciario - CLIC para ENTRAR-
Ubicado en San Telmo, es una visita interesante para quienes gusten de recorrer lugares de este tipo, una mezcla de la historia nacional, con el gran flash de sentir que uno está viendo cosas que otros ojos vieron en tan diferentes condiciones, e invitar a la imaginación a recrear leyendas de las más diversas...
Bueno, así hice yo el paseo, pero también se lo puede hacer con intereses algo más serios, académicos y hasta científicos. Bue...
Sumado a todo esto, el beneficio de estar en el medio de la feria, que es hermosa, y de unos cuantos bulos increibles de antiguedades locas y carísimas.
Datos:
Humberto I° 378
Tel. 4361-0917 int. 207
Horario de atención es miercoles, jueves, viernes de 14.30 a 17.30 hs.
y domingo de 13.00 a 19.00 hs, este día con visitas guiadas a las 14.30, 16.00 y 17.30 hs.
viernes, 20 de febrero de 2009
De regreso... (Mirta, ya sabés...)
Hola a todos los que pasan y leen, nuevamente...!
Año nuevo... ¡vida nueva!? Naa...
Es la primera vez que el balance del año arroja cosas raras.
Es la primera vez que no puedo comer las uvas con esa sonrisa optimista y pensar, sisi, lo hice de nuevo... o frases como "todo sacrificio tiene su recompensa"... o esas cosas. Cuántas metas cumplidas, cuántas ideas optimistas. Nada de eso, este fin de año, fue radicalmente diferente, y no por eso peor. Ese es el pequeño despojo de optimismo que aun me queda.
Cada año pasé pensando y creyendo cual "cara de coco", "tengo todo!!". Este no.
No tengo todo y a veces tampoco quiero todo. A veces simplemente el deseo se duerme. A veces las heroinas impresionan insípidas, falsas y autómatas, a veces no quiero atravesar metas ridículas ni subirme a estúpidos podios con cara de feliz cumpleaños y posar para la foto junto a los felices de siempre. A veces no.
Y aun asi seguimos. Y vamos.
Buen año para todos, y bienvenidos, o al menos bienvenida para mi.
Bachos.
viernes, 26 de diciembre de 2008
Volveré...
Y asi me encuentro, con espacios virtuales robados en calles de Buenos Aires que poca comodidad me brindan. Sin puchos y sin mates. Asi no se puede. Una lástima.
Pero ya volveré.
Gracias a todos los que siguieron pasando por aqui y seguirán.
Prometo volver con algo mas interesante cuando pueda estar en mi casa, y pueda ademas escribir algunos acentos que con estos teclados es imposible.
Bueno, eso, por ahora, nada más, la a con acento es alt 160. Que bien. Pero asi no, es un lio.
Hasta pronto
viernes, 21 de noviembre de 2008
Jazmines sobre la mesa
Hay jazmines sobre la mesa, y un rayo suave de sol asoma por la ventana apenas abierta. Una brisa fresca, anuncia, trae claridad. Claridades. Y no agota la calidez de noviembre.
Copas verdes asoman desde lejos. Los pájaros cantan tímidos en la ciudad pero se escuchan.
Las calles resplandecen, pero desde la ventana de mi casa, aquí sentada, no llego a verlas. Se hunden, se escabullen a mi mirada. Desde aquí todo se ve lejano. Cielo, copas, y edificios que parecen maquetas. La ciudad desde arriba parece dormida. No hay gente ni apuros. Solo día soleado y caricias de media mañana.
Las letras como guirnaldas penden de aquí y de allá. Entonces respiro profundo. Alejo de mí los pensamientos con algún esfuerzo y me abandono al aroma dulce que me abraza.
viernes, 7 de noviembre de 2008
Maga
Por qué, quiero saber por qué, a veces te gusta jugar así, a las escondidas, a perderte en las rumiaciones de Horacio. Si vos sos otra cosa. Sabías que no había por qué aprender eso. Pretendés empaparte de toda esa “cultura”, así le llamás, que te falta. Querés ir profundo, con análisis, libros, e ideas rebuscadas. Y allá te veo, corriendo, enmarañada, asustada. Te persiguen los juicios que vos misma inventaste sin siquiera imaginar...
Ahora entendés, y eso en un punto te enorgullece, verdad? Te sentís parte. Sin embargo, hay en tus labios un sabor amargo que poco se parece a la fruta madura que conocías, que te han dicho.
Te veo, Maga, intentando nadar un poco en tus ríos, pero que difícil te resulta ahora... Eso que hace poco parecía formar parte de tu naturaleza.
Te desconozco, Maga. Y eso no es lo peor, ya diría mi padre, lo peor es que vos misma no sabés quién sos cuando te quedás parada allí, frente al espejo. Y tu carne te parece ajena.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Las palabras se mezclan y se expulsan unas a otras con fuerza. Se pegan en las paredes. Las ensucian.
Persianas negras. Solitarias.
Oscuro ropaje. Adherido y pegajoso.
Y los pájaros infinitos de siempre.
Flores en el jardín.
Coloridas. Y plomo en la espalda.
Confusas ideas-palabras.
Amor.
Angustia.
Vida. Y más vida.
El cielo despejándose de gris.
Las nubes corren furiosas y dudan.
Viejo y conocido recurso para un decir sin decir nada.
El lenguaje enmudece y el alma grita.
domingo, 26 de octubre de 2008
Así
Lo amo así,
multifacético y artista, mi amor.
Pinta universos y luego se dispone a contemplarlos,
aplicadamente.
Los moldea como si pudiesen escurrirse entre sus dedos,
suavemente.
Comprendiéndolo todo,
Enredado en palabras, ideas y teorías,
y eliminando cada una de ellas con una sola sonrisa.
Capturando instantes, eternizándolos.
Arrojando músicas y bailando con mi alma.
Hipnotizado frente a su ciudad gris,
inventándola tras la ventana,
recorriéndola con pasos largos y lentos.
Haciéndola suya.
Lo amo en cada mirar, en cada una de sus melodías
y de sus dibujos en el aire.
En sus palabras sencillas y sus pensamientos infinitos.
En cada una de las formas desprendidas de sus ojos y de sus pinceles.
Lo amo cuando permanece en silencio, lo amo mientras canta,
mientras flota sintiendo la música, casi sin bailar.
Lo amo en sus furias y sus intentos de subvertirlo todo.
En su subvertirme.
Lo amo mientras me hace brillar también a mí, con sus estrellas.
Lo amo mientras me deja allí, encantada,
sin casi poder moverme,
adormecida y fascinada.
Mirándolo. Descubriéndolo siempre, diferente pero el mismo.
Único.
Lo amo mientras me cuida, mientras comprende mis lágrimas y las borra.
También lo amo en sus sueños tristes, en sus despertares violentos.
Lo amo mientras grita y cuando calla.
Lo amo y me sorprende, cuando dice justo aquello que estaba por decir.
Cuando se asombra de lo mismo que yo,
y cuando descubrimos que eso mismo que nos ha sorprendido
es lo mismo que tantas veces hemos contemplado sin preguntar.
Y en esos instantes casuales y extraños, nos sabemos tan cerca.
Nuestras almas tan confundidas en una sola.
Lo amo en sus metamorfosis, y en cada una de las mías.
Nos reencontramos cada vez, nos acompañamos, nos miramos en plena transformación.
Y volvemos a elegirnos.
Lo amo en blanco, en negro,
lo amo en fotografía antigua y en colores vivos.
Lo amo en el arte, con el arte, entre el arte.
Le debo el arte, le regalo arte.
Amo nuestras palabras inventadas,
Nuestra vida, nuestros rituales, nuestras escapadas del mundo común,
Nuestros paseos, locos por la ciudad,
mientras que el resto de la gente simplemente anda por allí.
Mientras nos reímos juntos de cualquier cosa, y entendemos.
Amo las vidas que habitan en nuestra casa,
Y sin ser nosotros, nos hablan, nos ríen, nos cantan.
Y hasta a veces nos responden cosas insólitas.
Lo amo así, tan extravagante y simplemente.
Tan él, tan yo, tan nosotros.
Lo amo en blanco, en negro, lo amo en fotografía antigua y en colores vivos.
domingo, 19 de octubre de 2008
Vuelo

Volando, desplazándose sobre fondos grises, suaves.
Generando ondulaciones y movimientos.
Fusionándose a veces con la ciudad que cuida su figura por detrás.
Dejando ir sus cabellos.
Aferrándose desde sus pies y a la vez,
desechando todas las raíces para siempre.
Inmortalizando la melodía que baila,
El viento que mece su vestido.
viernes, 17 de octubre de 2008
Las flores
Las acompañan en cada metamorfosis.
Se calcula que las melenas, a su forma, ya vivían cerca de las flores, se sentían protegidas por ellas.
Actualmente, las flores siguen siendo muy importantes para las peladas, solo que poco ha quedado de su función protectora.
Las peladas disfrutan de mirar a las flores por largos ratos, en silencio. Y también a veces, les inventan canciones que describen sus verdes y violetas profundos, sus aromas frescos.
Cuando las peladas bailan, las flores disfrutan acompañando sus movimientos, meciendo sus pétalos, dejándolos volar, flotar con el viento.
martes, 14 de octubre de 2008
....Sus memorias (por Daro)
Las melenas presentan la particularidad de no poseer ningún tipo de recuerdo. Es por esto que de su pasado sólo podemos anoticiarnos por leyendas y rumores que, a pesar del paso del tiempo, contienen una importante cuota de verdad.
Se dice que una melena intentó una vez construir los mitos de las melenas. Pero como semejante tarea no podía ser llevada a cabo en sólo un día, al día siguiente la melena había olvidado su propósito, por tanto la tarea quedó inconclusa.
(Daro)
Las Melenas: Sobre su relación con las peladas... (por Daro)
Algunos dicen que vagaron por desiertos tantos siglos que resulta difícil concebir la suerte de martirios que sufrieron las melenas hasta adquirir su forma actual. Otros las relacionan con el nacimiento de la religión. Según mis informes, ni lo uno ni lo otro puede resultar exacto; las melenas carecen de interés suficiente en las cosas como para registrar el dolor o inventar Dioses.
(daro)
lunes, 13 de octubre de 2008
Las melenas
Aunque quizá, este dato no sea demasiado relevante, ni cambiaría demasiado las cosas...
.............. Sus músicas
De las melenas, suele contarse que no conocieron de melodías, a excepción de unas pocas esquepas de las que queda algún rastro en ciertas leyendas.
Según estas últimas, las melenas cada algún período de tiempo (quizá ligado a costumbres, creencias, o a algún antiguo calendario perdido) realizaban pequeñas reuniones que duraban algún tiempo ¿quizá horas? Se dice que allí, aunque no pueden quedar testigos ni pruebas de esto, las melenas cantaban a gritos sus temores con la esperanza que éstos cesaran al comenzar el nuevo día.
Imagino que tales rituales no fueron fértiles para las melenas, al menos hasta metamorfosis posteriores...
Seguramente durante las esquepas, transcurrían los únicos momentos en que las melenas se enteraban que no estaban solas.
Las peladas
Nunca se enteran con anticipo. No pueden (de todas maneras ni se les ocurre) hacer preparativos, armar decoraciones y mucho menos hacer manjares. Eso no les impide andar cualquier día por los bosques y ser arrebatadas por enormes e incontrolables deseos de bailar. Así, llenas de un torpe entusiasmo, comienzan a desparramar brazos y piernas, expandiéndose al paso que inventan y gritan los cantos más alegres que se les van ocurriendo.
De ese modo, y gracias a los golpes que provocan involuntariamente y el volumen descontrolado de sus canciones, es que las demás se anotician de que ese día, hay fiesta. Pasan breves instantes antes de que todas se reunan y colmen los bosques de música.
Ir a los bosques
domingo, 12 de octubre de 2008
Y entonces...
Las melenas siempre andaban con cuidado y evitaban todo tipo de conflicto. Introvertidas, nunca se inmiscuían en la contradicción y siempre asentían. Solían tener todo su día programado, y si por uno de esos avatares irrumpía lo inesperado, con angustia volvían a sus casas aguardando que el nuevo día las devolviera a la comodidad de la rutina.
Por lo que escuché, eran de pasos cortos y muy dubitativas... no pasaban un límite, y no avanzaban hacia ningún lugar desconocido si no tenían a mano un plano con claras indicaciones. ¿Debe ser por eso que sus bosques siempre fueron tan pequeños y delimitados?
Si bien es cierto que las melenas solían frecuentar algunos rincones oscuros, no permanecían allí más de lo indispensable.
Evitaban todo tipo de contacto y sabían recluirse en sus rígidos caparazones. Cuando una melena se encontraba con otra, podían pasar horas sin que la menor cosa sucediera.
sábado, 11 de octubre de 2008
Pájaros y bananas

Pájaros y bananas.
Pájaros que se transforman en bananas.
Bananas que asesinan, que buscan desesperadas su presa.
Su presa.
Un ángel posmodernisata que por su onírica ventana contempla la frágil ciudad.
Momentos antes, compartía en silencio la brisa fresca de la mañana con su soledad.
Minutos antes, sabía que los pájaros reales que cantaban afuera conmovían su alma mucho más que los que la miraban desde el cuadro.
Ahora solo sabe que está muerta.
Y los pájaros desde el frío marco observan la escena.
Y ríen.
(Foto de Daniela Edburg)
viernes, 10 de octubre de 2008
A mi también, a veces me toca encontrar trapo rojo...
(Julio Cortázar. Del cap. 1, de Rayuela)
domingo, 5 de octubre de 2008
sábado, 4 de octubre de 2008
De cómo conocí a las peladas
Y desde ese momento, no pude dejar de observarlas. De sumergirme más y más en su mundo, que ahora es también mi mundo.
Sé que en algún momento fueron tortugas tristes. Temían de todo, hasta de sí mismas. Solían esconder las cabecitas cuando se sentían tan solas que no podían o no querían ver esa realidad. Al menos eso dicen... Son tiempos ya remotos...
Se cuenta que más tarde fueron sirenas furiosas, desconcertadas. No se hallaban en ese nuevo cuerpo, como si tras cada metamorfosis, hubieran podido conservar aun huellas de vidas y cuerpos y trozos de almas anteriores.
Solían sentir bronca ya que no entendían, y eso les generaba gran enojo. No llegaban a comprender para qué esa larga cola, que les impedía desplazarse como habían aprendido. Leyendas dicen que cada uno de esos cambios fue dejando a estos seres enormes aprendizajes, pero también heridas dolorosas.
Al parecer, tal como conozco hoy a las peladas, han podido hacer de esas marcas una fuente valiosa de su eterna inquietud. Su gran facilidad para sentir (para sensibilizarse por cualquier pequeñez) quizá provenga de antiguas lágrimas derramadas tristemente. Hoy miran adelante y sonríen. Sienten curiosidad por todo, buscan, siempre buscan algo -aunque no siempre encuentran-. Y a veces, si, también a veces, las peladas se sientan junto al lago en silencio, y lloran. Esos son los momentos en que yo, que las miro de lejos, pero no lo suficientemente lejos, las descubro un poco tortugas, un poco sirenas.
viernes, 3 de octubre de 2008
Acerca de sus primaveras
Aunque pueda sonar molesto, a ellas no les genera el menor inconveniente y de tanto en tanto, aprovechan de los achuses espontáneos y repentinos, para soplar a alguna mariposa. Mientras las miran planear contra la corriente, se entregan a un momento de sonrisa eterna e indefinida...
miércoles, 1 de octubre de 2008
Acerca de sus dificultades y sus habilidades
Cuando se pierden en el bosque, sienten algo de miedo, y eso no es tan poco frecuente pues a las peladas les va muy mal con el sentido de la ubicación.
Es harto probable que olviden cuál es el árbol que les sirve de referencia y hasta que confundan las reglas nemotécnicas que con tanta aplicación han construido para no perderse. Afortunadamente, esto nunca es tan grave... Siempre logran llegar a casa sin mayores complicaciones, solo vagan por un largo rato hasta dar por fin y de casualidad con el camino correcto, o hasta encontrar a otra pelada que (quizá tan perdida como ella) pueda acompañarla en su búsqueda... En el peor de los casos, se quedará en casa de alguna conocida hasta el día siguiente. Siempre con la fresca se busca mejor...
domingo, 28 de septiembre de 2008
Sin reloj
viernes, 26 de septiembre de 2008
Te miro... (en monocromo)
andás flotando e inventando formas y aventuras sombreadas. Caminando en autopistas blancas y negras. Que van y que vienen Suben, bajan. Pasean. Recorren.
te miro...
frente a la gran cartulina blanca, creando, preocupado en detalles monocromos. Con los ojos brillantes puestos en un destello de luz que se escabulle en medio de oscuridades.
te miro...
fantaseando figuras vivas. Que toman el papel y bailan. Bailan en vos. Dentro tuyo, y se reflejan en tu mirada.
Se escapan de tu mesa de trabajo, vienen hacia mi gritando de alegría, sonriendo, olvidando su color y su ser que no es.
te miro...
y me encanta mirarte, y reparar en los gestos que asoman en tu rostro cuando alejas la cartulina y revisás tu creación y los últimos agregados en negro, los últimos recortes en blanco. Y me encanta descubrirte más mío y más libre.
jueves, 25 de septiembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
Palomas negras II
oscuridades. Recovecos oscuros del alma
desenfrenadas como deminios. Sólidos. Corpóreos.
Nos alejan. Se convulsionan. Se agitan.
Sus alas baten polvo gris
Generan ruidos roncos. Sórdidos.
Las palomas negras generan náuseas
olores putrefactos del alma.
Experimentar la oscuridad, también.
Es raro, huele a conjuros y a cementerios.
Me asusta y me angustia
Pero también quiero probar eso
Desmantelé por segundos el paraíso colorido
y detrás, también, había esto.
Palomas negras.
Hambrientas de rosas, fantasías y lilas.
Hambrientas de esperanzas líquidas.
Hambrientas de amor, paz y estrellas.
¿Todos tenemos palomas negras? Un horror.
Qué pena.
Palomas negras que rompen,
despedazan el pecho y el equilibrio.
O pretenden volver a cero.
Quieren la nada y el alma.
Quieren el cuerpo.
Poesía disfrazada de pena y delirio
Pero también, palomas negras.
(También se pueden experimentar los costados malditos del alma..?)
viernes, 19 de septiembre de 2008
Palomas negras
Manía de experimentar, eh? A veces es demasiado... Querer experimentarlo todo hasta puntos inútiles? No me decido aun si hay algún tope para esto. Experimentar sentimientos, experimentar con los sentidos. Quiero verlo todo, sentirlo todo. Imaginar hasta dóndo se puede. Sin límites o al menos tratando de borrarlos, ir corriendolos de a poco. Y más.
Y sé, creo, que en muchos casos sirve pero a veces che... No será mucho? Hoy me encontré imaginando cosas que no me gustaron. Para ver hasta qué punto. Cuándo la angustia. No, eso nunca sucederá. Pero. Y si pasa? Qué sentiría?
Hasta lo no vivenciado. Hasta eso quiero experimentar.
Vagar dentro de mi propia mente, a veces es un exceso.
Excesos.
Límites.
Límites.
Excesos.
Basta.
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Tiempo 2 (quizás lógicamente anterior)
¿Y si escribo?
¿Y si pinto?
¿Y si sale todo esto de aquí dentro?
No importa si es bonito o tan oscuro.
A veces no se puede todo, claro.
Hay días que brota luz del pecho.
Otros, palomas negras.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Rayuela de Julio Cortázar
Fragmento del Capítulo 21
jueves, 11 de septiembre de 2008
¡¡"Clic aquí"!! para ver más pintus
Como en las letras, en los trazos y los colores también se van de mí expresiones de deseos, de miedos, de ilusiones. Y otras tantas cosas aparecen y me sorprenden. Sin saber que existían, llegan y desde el papel o la tela me saludan y se quedan, conmigo... para siempre, o hasta la próxima metamorfosis...
sobre gustos...
la soberbia... ufff...
estar apurada
que se largue a llover justo al bajar del colectivo
escribir con lápiz negro
el te con leche... y menos el mate cocido
la lechuga
la mala leche
las aceitunas
la risa obligada
las cucarachas
hablar por teléfono
levantarme temprano
las anécdotas exageradas....
las empanadas fritas
las almohadas altas
comer en la cama
que me acaricien el pelo..
el calor
el suplemento económico
las servilletas de tela
Me gusta mucho...
Ver la lluvia caer desde la ventana un domingo
Buenos Aires
el café negro
los perros y las hamacas
dibujar flores
Mar chiquita con el amor de mi vida
las charlas largas mate por medio con gente querida
cantar en la ducha
el invierno
los chistes bobos
el chocolate
mirar lepis
los cronopios y Julio
pintar
acostarme tarde
viejar en el subte vacío
huellas de aquella madrugada
Me sentía tranquila, disfrutaba de la soledad de la noche para estudiar. Siempre fue así.
Mi esposo había salido con amigos. Yo preferí quedarme y preparar Psicopatología.
Leía detenidamente, concentrada. Alternaba los párrafos con tazas de café y cigarrillos.
Cerca de las cuatro, si bien el sueño nunca llegaría, me daba cuenta que tendría que acostarme. Llevé uno de los libros al dormitorio. Apagué todas las luces y encendí el velador. Me acosté y di algunas pasadas a una página sin lograr leer. La atención se había quedado en el comedor, quizá en la gran mesa de hierro. Pensé que era sueño, al fin. Cerré el libro y apagué la luz. Me dispuse para dormir. Sin embargo no. Comencé a sentir mi propia respiración. Uno no suele darse cuenta de que respira. Todos lo hacemos, pero no reparamos. Pero esa vez sí reparé. Me detuve en cada inhalación. Me di cuenta que me sentía rara. Exhalaba. Inhalaba. Y cada vez se hacía más difícil. Empecé a sentir miedo. Un miedo profundo y una opresión fuerte en el pecho. Creí que me estaba ahogando. Pensé que estaba nerviosa. Quizá demasiado estudio, demasiado café... Intenté tranquilizarme en vano. La sensación de ahogo era cada vez peor y la desesperación avanzaba. Me senté en la cama y prendí la luz. Intenté coordinar la respiración, pensarla. Y fue peor. Me levanté de un salto. Corrí al baño. Ahora se sumaba un dolor en el estómago y una clara sensación de mareo. Me miré al espejo. Transpiraba, estaba pálida. Me mojé la cara mientras pensaba que me quedaba poco tiempo. No sabía qué me pasaba pero sí que me estaba muriendo. O acaso volviéndome loca. Imaginé que si dormía, probablemente despertaría internada. Las imágenes aparecían en mi mente sin quererlo, se imponían. Y el temor era ya insoportable. Temblaba. Todo el cuerpo. El corazón latía tan fuerte que podía escucharlo, y esa percepción no ayudaba. Qué hacer a esa hora, sola y sabiendo que me moría o que la locura estaba apoderándose de mí. Lloraba casi sin registrarlo y con pocas lágrimas. Un grito recorría mi garganta pero no podía siquiera soltarlo. Caminé por el comedor, entré y salí del baño y de la habitación varias veces. Me acerqué al teléfono otras tantas, lo levanté, comencé a marcar, corté. ¿A quién podía llamar? ¿Qué iba a decir? ¿Cómo explicar lo que no sabía que estaba pasando?
El infierno se prolongó durante cuarenta y cinco minutos, aproximadamente. Decidí llamar a mi madre quien en medio del susto y el sueño, me tranquilizó un poco.
Luego terminó todo. Pero las huellas del miedo quedan por siempre en el alma y el recuerdo, y a veces irrumpen en suspiros largos y entrecortados. Otras en sueños. Y en el mejor de los casos se logra plasmar en letras de un relato. Como este.
viernes, 15 de agosto de 2008
Alivio
Dejar de ser aquello que no se es ni se quiere ser.
Cuánta verdad que hay en eso de que el ser atrapa.
Asfixia.
Y si no quiero ser?
Por qué encerrarse en él?
No hay un por qué.
Es posible no ser esto y aquello.
Y qué bien se siente.
Quitarse una a una las etiquetas y soltarlas al viento.
Y qué lindo es verlas perderse en el infinito...
domingo, 10 de agosto de 2008
Arte y locura


(Imágenes de Inland Empire, de David Lynch)
"Los sueños verdaderamente importantes son los que tienes cuando estás despierto, ya que cuando duermes no los controlas. A mí me gusta sumergirme en un mundo onírico que yo he construido o descubierto; un mundo que yo elijo" (David Lynch)
Más allá de la conexión de las películas de Lynch con lo onírico, yo creo que lo que se pone a jugar también es este sentimiento al que nos expone crudamente de extrañeza, de horror frente a lo descarnado de la locura.
Y pensaba en lo brutal de esa capacidad artística. Nos acerca... a la locura... al sin-sentido... al temor... a lo conocido - desconocido... a lo familiar y cotidiano que se vuelve ominoso, diría Freud.
FOTOGRAFÍA
Sufrimiento, Javier Téllez

La extracción de la piedra de la locura, Javier Téllez
De la escena temida, puede partir la creación.
En algunos casos, quizá no sea más que poder manifestar el horror con colores, imágenes, a veces con palabras. El arte nos acerca lo suficiente a estos íntimos sentimientos pero no tanto como para quedar dentro... Creo que es una puerta para poder explorar estas zonas oscurísimas desde un rinconcito donde aún queda algo de luz.
domingo, 3 de agosto de 2008
Sigue?
Palitos chinos.Jarabe de palo. Palotes. AL palo. Palo borracho. Palitos (y chizitos) Pata de palo. (Sofovich) Palito ortega. Palo Gandolfo (?). Palo bonito. Palo é.
//Ni a palos. //
Recién
Y me acuerdo qué hermoso que era jugar con los deditos vueltos delicadas y temblorosas pinzas.
Palitos de colores con formas de espadachines y caballeros.
Puntiagudas ilusiones de plástico.
Festival de la Luz 2008

En el Centro Cultural Recoleta, hay una muestra muy linda de fotos. Yo, que no conozco nada de este arte, me quedé impactada por una fotografa mexicana, Daniela Edburg.
Ya en casa, estuve buscando en la web, y encontré muchas fotos más de esta misma chica. Realmente son buenísimas. Críticas, satíricas, coloridas y a la vez negrísimas.... Verdaderos atracones de consumismo, fantasías y enrarecida femineidad.

Será peligroso dormirnos en una pileta en la que los colores flotan mientras nos deleitan? todo me dice que sí... pero qué bella imagen...!

Y sí... los dulces son tentadores...
Buenísimas, y muy linda la muestra en general, que más allá de esta artista, también tiene fotos de otros artistas latinoamericanos que abordan el tema de la violencia, con un sello muy nuestro.
En fin, para ir a ver...
viernes, 1 de agosto de 2008
Para nostálgicos (clic aquí para empezar la recordadera)
viernes, 25 de julio de 2008
"Ella los nada..."
jueves, 10 de julio de 2008
miércoles, 2 de julio de 2008
El sentido de la vida
Sentidos
Prefabricados
Que no existen

Que se van abrochando a la idea de vivir
Sentidos que no tiene
Sentidos que no hay
Sin sentido
Sentidos que no alcanzan
Sentidos que seducen
Sentidos que se agotan
Sentido que se pierde
Sentido que se duerme
Sentido que se encuentra
Sentido que adormece...
Cómo decirte...
Que sin quererte te quiero, pero veo que te vas...
¿Cómo explicarte?
Que es amor de lo que hablo y nada más...
domingo, 29 de junio de 2008
Julio Cortazar y el psicoanálisis
En el caso de Sigmund Freud, toma los sueños, los fallidos, todo lo inexacto e inexplicable hasta el momento, y decide enfocarse en ellos para convertirlos en el sello principal quizá y columna vertebral de su obra. Julio Cortázar, por su parte, se para sobre el lenguaje, lo investiga, para luego forzar su desmezcla, su revolución. Juega con las palabras y las formas, con las reglas y las costumbres, para inventar un maravilloso y estético caos de letras que resiste a toda tradición.
Marcas, huellas de la versatilidad y apertura de ellos mismos y de lo novedoso y original de sus obras...
Recomiendo convencida a todos quienes disfruten de la sorpresa, los interrogantes y la diversidad, que se acerquen a la obra de Julio Cortázar. Y en primer lugar, a Rayuela. Creo que en ese libro, se desnudan muchas "huellas" del escritor. Sus ideales encontrados, sus dos mundos. La racionalidad, lo exacto, lo previsible, nunca completo, y siempre mezclado e invadido por chispas de "lo fantástico". Justa expresión, no solo el contenido, la historia, sus personajes, sino también su disposición y paisaje, de lo múltiple, del interminable camino de la tierra al cielo y de los matices del espíritu.
lunes, 21 de abril de 2008
jueves, 17 de abril de 2008
Fundación mística del Colosal de Salerno
Se había hecho tan famoso el Frotanudos, que hasta una bandada musical, llevaba su nombre sublingualmente: se llamaba “Los Frota” y el logo era un nudo marinero, que lo decía todo.
A la edad de dieciséis años, el Frotanudos fue descubierto por la policía, quien decidió darle la pena máxima, y lo encerró en Tupungato. Allí, permaneció hasta su muerte, tras la cual la secta conformada por sus seguidores, tomaron personería jurídica, y levantando pancartos y estampas con la cara del Frotanudos, pidieron que se lo reconociera como santo y que su nombre fuese dicho como mínimo una vez al día en las escuelas secundarias; sino cuando se formaba a los alumnos, al menos en las clases de matemáticas o de geografía. Aunque el gobierno se opuso rabiosamente a semejante herejía, no pudo menos que reconocer la trayectoria del Petizo y el trabajo incesante de sus seguidores, lo que los llevó a llegar a un acuerdo, recordando y homenajeando al susodicho, al menos con el nombre de una calle, por supuesto, la que daba directamente al Colosal de Salerno, que hoy de llama Paseo del Frotanudo.
viernes, 28 de marzo de 2008
"Línea A con demora"
Río de Janeiro. Aprovecho para leer algo (siempre es aconsejable tener un librito en el bolso). Un rato, dos ratos, tres... La gente se apila al costado, cerca del hueco, cada vez más cerca, cada vez más gente. Siempre con la incertidumbre de que cambie el cartel, y la demora se vuelva interrupción y ¡zaz! No llegar nunca al trabajo.
Por fin se ve luz al final del túnel. Las cabezas comienzan a asomarse, el ruido, y bueno, ya está. Un malón subiendo a empujones. En esos días de demora, el subte llega ya lleno de gente. Por las ventanas se ven las montañas de cuerpos apretujados. Uno cree que no va a entrar nunca, que no hay más lugar. Pero a los pocos segundos y luego de un no tan pequeño esfuerzo, llega un calor sofocante que nos convence que sí: siempre hay lugar para uno más, teoría que se comprueba estación tras estación. En el subte de la línea A “con demora”, el espacio es tan limitado y a la vez infinito.
Bueno, todo esto es de esperar cuando uno ya vio antes el cartel azul claro. Además, por fin uno está dentro del subte, sea como fuere la cuestión.
Es momento de ubicarse como se puede: mano arriba al tanteo de una de las manijas colgantes, piernas separadas -una en cada uno de los dos pedazos de suelo vacío-, el cuerpo algo contorsionado, el bolso casi sobre el pecho y en la espalda de la pobre señora de adelante que me convida del suyo muy cerca de la cara.
Casi sin darnos cuenta estamos ya en Castro Barros. Y más gente.
Algunos, empiezan a impacientarse, a suspirar, a bufar, a hacer comentarios del país y la situación vial al de al lado. Otros hacen bromas. Nunca faltan las caras agrias, que dan la sensación de que estallarán antes de Plaza Miserere. Sin embargo, pasamos Loria y ya estamos. Aquí es donde todo se complica mucho más, no podría ser de otra manera. Sube una cantidad de gente insospechada, como siempre en esa estación para el lado del centro a las ocho y veinte de la mañana. Entre medio de la muchedumbre, la cabeza de una pobre enana, lucha por salir al aire, estirando el poco de cuello. Un viejo empuja a una muchacha sin disimulo, la muchacha lo regaña con un dedo al cielo...
Alberti pasa silenciosa. El calor es mucho. En verano, no es tan recomendable el subte, y menos el A con demora. Pero a veces no hay alternativa.
Pasco. En el brazo uno puede sentir la respiración de alguien muy cercano. Quien muchas veces nos sorprende con olores que para qué contarlo. Uno puede ir mirando también las pertenencias ajenas por puro pasa tiempo. Y así descubrir antes de llegar a Congreso que a la chica de al lado le gusta revisar cada pocos segundos su reloj pulsera y tantear la agenda que asoma por el bolso semi abierto.
Congreso siempre es linda. Da un aire de paseo por el museo. Algunos se bajan apurados. Desde el vagón es lindo fantasear con épocas lejanas, cuando los muebles que se lucen ahora en las vitrinas, estaban en uso. Veo pasar ahora las molduras bordó.
Va quedando poco de túnel oscuro. De vías, de ruido. Repasar mentalmente el día que está comenzando, detectar el tic del pobre señor que se tambalea sin poder frenar acompañándose de un breve ruido gutural, tararear una canción cuando el ruido es fuerte y jugar a qué nivel debe uno hacerlo para apenas poder oirse... Todo eso ayuda a que las estaciones pasen más rápido.
Saenz Peña. Lima. Lástima que es imposible leer cuando está lleno. Recién a partir de estas estaciones comienza a sentirse el aire y el lugar. Los músculos se relajan algo. Ya es tarde para sacar el libro del bolso. Los pies se sienten cómodos, y las piernas.
Piedras. Tarde para sentarse. Hay que ir acercándose a la puerta. Acomodar las manos en las manijas. Lista para hacer fuerza. A veces las puertas se traban. Pensar que estas son ya una reliquia, casi no quedan puertas de apertura manual.
Perú. Por fin abajo.
domingo, 9 de marzo de 2008
viernes, 11 de enero de 2008
Un cuento
Pensé que luego retomaría la avenida y seguiría el camino como siempre, pero me asombré cuando comenzó a internarse en un callejón que nos conducía exactamente al revés de cómo debería. Era más bien una calle chica, adoquinada, por lo que el colectivo se movía bastante. Me paré en seguida tambaleando un poco y me apuré a tocar el timbre.
“¡Caramba!” me dije una vez abajo. Cuando miré el boleto que guardaba en el bolsillo de la campera, pude ver que había tomado el colectivo equivocado sin darme cuenta. “¡Qué tonta! Me repetía una y mil veces “¿Cómo no me di cuenta?”, y mientras seguía caminando para regresar a la avenida.
Cuando miré el reloj, marcaba justo las doce del mediodía. Debía apurarme, pues mami me esperaba en casa con la comida preparada. Siempre almorzábamos juntas mientras mirábamos algún programa en la tele y le contaba las novedades del colegio.
De pronto me sentí cansada. Había caminado muchísimo. ¡Ya debería haber llegado hace rato! Si solo eran cuatro cuadras derecho...
Miré hacia atrás. Tal vez me había pasado. Tan distraída, y ahora además, el cansancio... Descubrí que todo a mi alrededor me era desconocido. Todo lo que ya había caminado, lo que seguía. Las casas, los comercios, las caras de la gente. Era un barriecito de casas bajas y pocos y pequeños negocios. Nada parecido a mi cuadra, tantos edificios y autos y luces y semáforos...
Volví a mirar el reloj, que esta vez marcaba las doce y cuarenta y cinco. ¿Cómo podía haber caminado durante tanto tiempo sin notarlo? En mi vida había andado por esas calles. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo.
Busqué en el bolsillo alguna moneda. Debía comunicarme con mamá para contarle lo sucedido. Seguramente estaba preocupada por mi demora. Me alerté al ver que había solo pelusas y boletos viejos. Ni una moneda.
Estaba ya agotada y confundida. Me sentía algo mareada. Así que me senté en el umbral de una casa para descansar y acomodar un poco las ideas. Todo comenzó a girar a mi alrededor, hasta que... no sé. En realidad ya nada más recuerdo de aquel día.
Cuando desperté, me encontraba en una cama, en una habitación pequeña que jamás había visto. Alrededor mío había dos médicos y mis padres. ¡Por fin! ¡Allí estaban! Quise abrazarlos y preguntarles todo. Decirles lo confundida que estaba. Esperaba una explicación. Cuando intenté acercarme, mi madre retrocedió un paso y comenzó a llorar. Mi padre no tardó en abrazarla y consolarla. Le decía “Todo va a pasar, vas a ver mi amor”, mientras le acariciaba el pelo y con dulzura la llevaba lentamente hacia la puerta. Se alejaron hasta desaparecer del cuarto.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde esos episodios. Día a día permanezco acá. A veces lloro, a veces grito. A mis alrededores hay más gente. Todos vestimos conjuntos blancos, igualitos. La mayoría son niñas y muchachas. Ellas parecen iguales que yo. También lloran, gritan, caminan como perdidas. No sé qué pasa.
Mami y papi me visitan a veces. Me miran desde lejos a través de un vidrio. Lloran un poco y se van. Yo les grito, intento que me escuchen, pero no lo hacen. Pronto aparece un señor vestido de verde claro que parece un médico. Me pone una camisa. ¡Qué tonto! ¡Siempre me la pone al revés! Luego me lleva hacia mi cama, me acaricia suave la frente, me pincha y se va. Y yo descanso un largo rato.
Aun no sé que pasó. ¿Se estarán volviendo todos locos?















